Más vale tarde que nunca. Me tomó tiempo escribir sobre este Camino, pero hay cosas que solo se escriben cuando se sienten. Aquí te la dejo.

Caminar el Camino Francés hacia Santiago de Compostela es mucho más que recorrer senderos antiguos o hacer una peregrinación católica; es recorrer también los caminos internos que tantas veces dejamos olvidados.
Durante 33 días, mis pies avanzaron paso a paso, cargando una mochila llena de cosas materiales, pero sobre todo llena de dudas, miedos, incertidumbre, sobrecargas y de cosas que no quería cargar más.
El cansancio se hizo amigo, las ampollas se volvieron maestras, y el silencio del camino me enseñó a escuchar lo que la vida diaria suele callar.
En cada albergue, en cada café compartido con desconocidos que pronto se convirtieron en amigos, descubrí que todos llevamos batallas invisibles y que caminamos con un motivo distinto pero con un mismo destino: reencontrarnos con nosotros mismos.
Llegar a la Plaza del Obradoiro y ver la catedral frente a mí fue mucho más que alcanzar una meta geográfica o un certificado como prueba de la hazaña; fue la confirmación de que cada paso cuenta, de que la paciencia y la constancia pueden llevarte a lugares que nunca imaginaste, pero sobre todo, que soy capaz de hacer hasta de lo que dudo.
El Camino me enseñó que no hay prisa, que la vida se disfruta mejor despacio, con los ojos atentos a los detalles: el amanecer en medio del campo, la sonrisa de un peregrino cansado, la belleza de una flor, la forma de una nube, el aliento de alguien que te invita a seguir, el mensaje que ves inesperadamente en una pared….el simple acto de seguir adelante aunque todo pese.
Hoy, que miro hacia atrás, sé que no solo llegué a Santiago. También llegué a mí misma, a una versión más ligera, agradecida y consciente de la belleza de lo simple.. que sigo trabajando, aunque cueste a veces.
Porque al final, el Camino nunca termina en la catedral. El verdadero camino empieza en cada paso que damos después, con la certeza de que la vida también se camina, día a día… y en esas sigo caminando.
Dori 🐠
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